Serie B: el laboratorio que Serie A deja de mirar
Hay un 4-2-3-1 en Tungurahua y un 5-3-2 en Manabí que explican mejor el próximo mercado de pases que cualquier rumor de la capital.
Por María Fernanda Vásconez ·
Por María Fernanda Vásconez · Publicado el
Independiente del Valle dejó de disimular. El 3-4-3 que apareció como parche ante un rival de bloque bajo es, a estas alturas de Liga Pro Serie A, el dibujo con el que el club se presenta — y con el que se le debe leer.
La tentación del acta es contar los goles. La del análisis es contar los metros. Los carrileros de IDV ocupan el último tercio antes de que el pivote reciba; el nueve no pide el balón de espaldas porque el tercer central ya adelantó la línea. Eso no es un ajuste. Es una jerarquía.
El carrilero de IDV no es un lateral que sube. Es un extremo que a veces defiende.
Hay un costo, y hay que nombrarlo: el espacio a la espalda del carrilero izquierdo cuando el rival sale en tres pases. Serie A lo ha castigado dos veces. Serie B, cuando el filial o el préstamo se cruza en Copa Ecuador, lo castiga con menos pudor. El cuerpo técnico lo sabe. Sigue igual. Eso también es una tesis.
Esta pieza no reemplaza el 2-1. Lo discute. Para el resultado, hay otros escritorios en la red. Para el porqué del 3-4-3, esta es la tribuna.
Hay un 4-2-3-1 en Tungurahua y un 5-3-2 en Manabí que explican mejor el próximo mercado de pases que cualquier rumor de la capital.
Por María Fernanda Vásconez ·
Quitar al mediapunta que cae entre líneas no es un cambio de nombre. Es admitir que el plan de eliminatorias ya no cabe en el mismo dibujo.
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LDU ganó y el acta cierra. La pieza abre: tres duelos de banda, un lateral que dejó de ser lateral, y un mediocampo que no recuperó el mismo balón dos veces.
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Copa Ecuador entre semana, Serie A el domingo, Sudamericana el jueves. La fatiga no es un dato físico: es una tesis sobre qué fútbol queremos ver.
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